Lo que descubrí después de dejar de estudiar como todos

4/4/20265 min read

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Productividad Extrema 3.0: cómo dejar de empezar y empezar a terminar

¿Cuántas veces has comenzado un proyecto con entusiasmo y, unas semanas después, lo has abandonado?

¿Cuántas metas has escrito en una agenda, cuántos hábitos has intentado incorporar y cuántas veces te has prometido: “Esta vez sí voy a conseguirlo”?

Y, sin embargo, llega el momento en el que pierdes la motivación, aparecen otras prioridades, empiezas a posponer tareas y aquello que parecía tan importante termina quedando olvidado.

Después llega la frustración.

“¿Por qué no soy capaz de cumplir lo que me propongo?”

Pero quizá la pregunta correcta no sea esa.

Quizá deberíamos preguntarnos:

¿Estoy utilizando un sistema que me ayude realmente a cumplir mis objetivos?

Porque alcanzar objetivos no depende únicamente de tener motivación. También depende de contar con estructura, seguimiento, compromiso y un entorno que favorezca la acción.

El problema no es que no tengas objetivos

La mayoría de las personas sabe qué quiere conseguir.

Quiere mejorar su situación económica.

Quiere hacer ejercicio.

Quiere aprender un idioma.

Quiere terminar un proyecto.

Quiere crear un negocio.

Quiere estudiar.

Quiere organizar mejor su tiempo.

Quiere pasar más tiempo con su familia.

Quiere cambiar determinados hábitos.

El problema aparece cuando llega el momento de convertir esas intenciones en acciones concretas.

Decir:

“Quiero ser más productivo”

es muy diferente a decir:

“El lunes a las 9:00 dedicaré 45 minutos a completar esta tarea concreta.”

La primera frase expresa un deseo.

La segunda establece un compromiso.

Y esa diferencia puede cambiar completamente nuestra manera de actuar.

La motivación no siempre es suficiente

Uno de los errores más frecuentes es esperar a sentirnos motivados para actuar.

Cuando tenemos energía, trabajamos.

Cuando estamos inspirados, avanzamos.

Cuando nos sentimos bien, cumplimos nuestros hábitos.

Pero ¿qué ocurre cuando estamos cansados, preocupados o simplemente no tenemos ganas?

Es entonces cuando necesitamos algo más sólido que la motivación.

Necesitamos un sistema.

Un buen sistema nos ayuda a seguir avanzando incluso cuando la motivación disminuye.

Del objetivo a la acción

Un objetivo demasiado grande puede resultar abrumador.

Por ejemplo:

“Quiero crear mi propio negocio.”

Es una meta válida, pero demasiado amplia para convertirla directamente en una acción.

Podemos dividirla:

Objetivo: crear un negocio.

Esta semana:

  • Definir el problema que quiero resolver.

  • Identificar a mi cliente ideal.

  • Analizar tres competidores.

  • Crear una primera propuesta.

  • Hablar con tres potenciales clientes.

De repente, el objetivo deja de parecer una montaña imposible.

Se convierte en una serie de pasos.

Y cuando sabemos cuál es el siguiente paso, es mucho más fácil comenzar.

El poder del compromiso público

Existe otro elemento que puede marcar una enorme diferencia: hacer público nuestro compromiso.

Cuando solamente nosotros conocemos nuestra meta, es fácil posponerla.

Podemos decir:

“Lo haré mañana.”

Y mañana podemos volver a decir:

“Lo haré la semana que viene.”

Pero cuando compartimos nuestro compromiso con otras personas, aparece un nuevo nivel de responsabilidad.

Ya no se trata solamente de lo que nos prometimos a nosotros mismos.

También existe un compromiso con un grupo.

Esta es una de las razones por las que las comunidades de seguimiento pueden resultar tan poderosas para determinadas personas.

No tienes que avanzar solo

Intentar conseguir todos nuestros objetivos en solitario puede resultar difícil.

Un grupo adecuado puede aportar algo que muchas veces nos falta:

responsabilidad externa.

Compartir objetivos.

Explicar qué queremos conseguir.

Definir qué vamos a hacer.

Volver la semana siguiente y contar qué hemos conseguido.

Reconocer los obstáculos.

Pedir ayuda.

Celebrar los avances.

Y volver a empezar.

Este proceso transforma la productividad en algo mucho más concreto.

Ya no se trata de leer otro libro sobre productividad o descargar otra aplicación.

Se trata de hacer.

¿Y qué ocurre cuando fallamos?

Aquí está una de las partes más importantes.

Fallarse a uno mismo no debería convertirse en una sentencia.

Si una semana no conseguimos cumplir nuestro objetivo, podemos utilizar esa experiencia para descubrir qué ocurrió.

¿Era demasiado ambicioso?

¿No estaba suficientemente definido?

¿No teníamos tiempo?

¿Apareció un imprevisto?

¿No sabíamos cómo hacerlo?

¿Nos faltaba apoyo?

¿Habíamos establecido demasiadas tareas?

El objetivo del seguimiento no debería ser generar culpa.

Debería generar aprendizaje y ajuste.

Productividad no significa hacer más cosas

Ser productivo no significa llenar cada minuto del día.

Tampoco significa trabajar hasta agotarnos.

La verdadera productividad consiste en conseguir que nuestro tiempo y nuestra energía estén alineados con aquello que realmente queremos conseguir.

A veces ser productivo significa trabajar.

Otras veces significa decir que no.

Delegar.

Eliminar una tarea.

Automatizar un proceso.

Descansar.

O simplemente concentrarnos en una única prioridad.

Hacer más no siempre significa avanzar más.

La importancia de tener un sistema

Un sistema de productividad eficaz debería ayudarnos a responder cinco preguntas:

1. ¿Qué quiero conseguir?

Define el objetivo.

2. ¿Por qué es importante?

Conecta el objetivo con una razón que tenga significado para ti.

3. ¿Qué voy a hacer esta semana?

Transforma la meta en acciones concretas.

4. ¿Cuándo lo voy a hacer?

Convierte las intenciones en compromisos reales.

5. ¿Cómo comprobaré mi progreso?

Establece un mecanismo de seguimiento.

Cuando estas cinco preguntas están claras, resulta mucho más sencillo pasar de la intención a la ejecución.

Productividad Extrema 3.0: convertir los objetivos en compromisos

Productividad Extrema 3.0 plantea una propuesta basada precisamente en esta idea: crear un entorno de seguimiento y compromiso para personas que quieren avanzar de forma constante hacia sus objetivos.

La membresía ofrece reuniones semanales, con plazas limitadas, en las que los participantes pueden compartir sus objetivos, comprometerse con determinadas acciones y recibir apoyo de otras personas que están trabajando en sus propios retos.

La idea es sencilla:

Decidir → Comprometerse → Actuar → Revisar → Mejorar.

Semana tras semana.

Una comunidad que te ayuda a mantener el rumbo

Uno de los principales valores de una comunidad de este tipo no está solamente en las reuniones.

Está en saber que hay otras personas que también están intentando avanzar.

Personas que tienen proyectos.

Personas que quieren cambiar hábitos.

Personas que quieren organizarse mejor.

Personas que están intentando cumplir sus objetivos.

Y personas que, igual que tú, pueden tener semanas buenas y semanas difíciles.

Porque progresar no significa avanzar perfectamente todos los días.

Significa volver al camino cada vez que te desvías.

¿Puede funcionar incluso si eres desorganizado?

La desorganización no tiene por qué definir tu futuro.

Una persona puede ser desorganizada hoy y desarrollar mejores sistemas mañana.

Puede aprender a priorizar.

Puede dividir sus objetivos.

Puede establecer compromisos.

Puede crear rutinas.

Puede utilizar herramientas.

Y puede rodearse de personas que le ayuden a mantener el rumbo.

Lo importante no es comenzar siendo una persona perfectamente disciplinada.

Lo importante es construir progresivamente un entorno que facilite la disciplina.

Tu próximo objetivo no necesita esperar a enero

No necesitas esperar al lunes.

Ni al próximo mes.

Ni al nuevo año.

Puedes comenzar con un objetivo.

Uno.

Definirlo.

Convertirlo en una acción concreta.

Establecer cuándo vas a realizarla.

Y comprometerte a volver a revisar tu progreso.

Porque una gran transformación no siempre empieza con una decisión gigantesca.

A veces comienza con algo mucho más sencillo:

“Esta semana voy a cumplir esta tarea.”

Y después otra.

Y otra.

Hasta que aquello que parecía imposible empieza a convertirse en una realidad.

🚀 ¿Estás preparado para dejar de empezar y empezar a terminar?

Productividad Extrema 3.0 está pensada para personas que quieren dejar de depender exclusivamente de la motivación y empezar a trabajar con objetivos claros, compromiso, seguimiento y comunidad.

Porque cumplir tus objetivos no consiste únicamente en querer conseguirlos.

Consiste en crear las condiciones que te permitan actuar de manera constante.

Menos promesas.
Más acción.
Menos culpa.
Más seguimiento.
Menos empezar.
Más terminar.

Tu objetivo merece un sistema. Y tu próximo paso puede empezar hoy.

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